Por Romi Morales
Introduccin: Vayikra y el poder de los pequeos detalles
Parash Vayikra marca el inicio del tercer libro de la Tor, que se centra en las leyes de los korbanot (sacrificios) y en el servicio en el Mishkn. A primera vista, podra parecer una seccin sumamente alejada de nuestras vidas cotidianas. Sin embargo, como en muchas otras partes de la Tor, los pequeos detalles esconden grandes enseanzas.
Uno de esos detalles es la peculiaridad grfica con la que inicia el libro: la palabra Vayikra aparece con una lef ms pequea que el resto de las letras. Este hecho, aunque menor en apariencia, ha despertado el anlisis de sabios a lo largo de las generaciones.
Por qu la letra lef es ms pequea? Qu mensaje encierra esta particularidad? Qu podemos aprender de este pequeo detalle que influya en nuestra forma de ser y actuar como figuras educativas?
A lo largo de este artculo, exploraremos las interpretaciones de rabinos y comentaristas, para luego profundizar en una de las ideas centrales que emana de esta anomala grfica: la humildad. Reflexionaremos sobre cmo la humildad es clave tanto para el aprendizaje como para la enseanza y cmo su prctica puede fortalecer nuestro rol en los espacios educativos.
Te interesa? Empezamos!
Interpretaciones sobre la lef pequea
Diferentes comentaristas han tratado de explicar el significado de la lef pequea en Vayikra.
Una de las interpretaciones ms conocidas es la de Rashi, quien enfatiza la diferencia entre Vayikra (con la lef) y Vayikar (sin la lef). Mientras que Vayikar (Y se encontr o Y sucedi) expresa un encuentro casual, como el que tuvo Bilam con Dios, Vayikra (Y llam) implica una llamada intencional y amorosa. Mosh, en su humildad, quera escribir Vayikar, pero Dios le orden incluir la lef, aunque permiti que la escribiera en menor tamao para reflejar su modestia.
El Baal HaTurim seala que la pequeez de la lef simboliza la grandeza de Mosh, quien, a pesar de ser el lder de Am Israel, nunca se engrandeci a s mismo. Rabenu Bejay refuerza esta idea al afirmar que la humildad es la cualidad que hace que un lder sea verdaderamente digno.
Por otro lado, Rabbanit Yemima Mizrachi conecta esta idea con la forma en que las mujeres se relacionan con el liderazgo. En su opinin, en muchas sociedades, las mujeres han sido enseadas a hacer pequeo su rol, a hablar en voz baja, a minimizar su presencia. Sin embargo, ella sugiere que, as como la lef pequea de Mosh no es una sustraccin de importancia, sino una forma de liderazgo basado en la humildad que permite que otros crezcan a su alrededor, lo mismo sucede con el liderazgo de muchas mujeres en la historia y el mundo.
La humildad como base del aprendizaje
La humildad es una condicin esencial para aprender. Quien cree que ya lo sabe todo, no tiene espacio para el crecimiento. De hecho, Pirkei Avot (4:1) nos ensea: Quin es sabio? Aquel que aprende de todos.
El reconocimiento de que no sabemos todo, que cada persona tiene algo que ensearnos, son ejemplos de humildad intelectual, aquella que nos permite seguir desarrollndonos.
El pedagogo Paulo Freire, en su Pedagoga del Oprimido, hablaba de la necesidad de un «dilogo horizontal» entre educador y educando, en el que ambos aprenden y ensean simultneamente. En este sentido, la humildad no solo es una virtud moral, sino una herramienta pedaggica que nos permite construir conocimiento de manera colectiva.
En los espacios educativos donde promovemos la educacin no formal, este concepto es fundamental: el educador no debe ser un «dueo del conocimiento», sino un facilitador del aprendizaje.
Escuchar activamente a quienes nos rodean, sin asumir que nuestra perspectiva es la nica vlida, fomentar el cuestionamiento y la curiosidad en los espacios educativos, crear instancias de dilogo donde todos puedan compartir sus experiencias y aprendizajes, son algunas tcnicas que podemos utilizar en nuestros espacios educativos para promover un ambiente de aprendizaje colectivo, en el cual existe un entendimiento de que todos tenemos algo valioso que aportar a los dems.
La humildad en la enseanza: achicarse para que otros crezcan
As como la humildad es clave para aprender, tambin lo es para ensear. Un educador que monopoliza la atencin y se presenta como la nica fuente de sabidura limita el crecimiento de sus aprendientes.
En cambio, cuando la figura educativa «achica su lugar», permite que quienes aprenden llenen el espacio con sus ideas, preguntas y reflexiones.
Esta idea podemos encontrarla tambin, de algn modo, en el trabajo de Martin Buber. Buber, con su filosofa del Yo-T, enfatizaba la importancia del encuentro genuino en la educacin. Segn l, el aprendizaje autntico surge en la relacin donde el educador reconoce plenamente al otro y no lo trata como un objeto de enseanza. La lef pequea puede simbolizar esta actitud: un educador que se reduce para hacer espacio al crecimiento del otro.
Ahora bien, reducir nuestra presencia como figuras educativas no es algo propio nicamente de la adquisicin de conocimientos, sino que tambin refiere a habilidades, destrezas y saberes.
Rabbi Jonathan Sacks, por ejemplo, en su obra To Heal a Fractured World, habla sobre el concepto de «liderazgo servicial». Explica que el lder ms efectivo no es el que se impone, sino el que capacita a otros para liderar.
Este enfoque es especialmente relevante en la educacin no formal, donde el objetivo no es solo transmitir conocimientos, sino formar lderes.
Sin duda, en los espacios educativos, el rol del educador debe ser dar espacio para que los aprendices se conviertan en protagonistas de su propio aprendizaje.
Por eso, si quieres fomentar la humildad en la enseanza, recuerda implementar metodologas activas que centren la experiencia en el grupo, hacer preguntas abiertas en lugar de solo transmitir respuestas o celebrar los logros y aportes de las personas, reconociendo sus capacidades y conocimientos.
Otras cuestiones que pueden ser de ayuda son distribuir mejor el tiempo de habla en los espacios educativos, dejando suficiente espacio para la voz de quien aprende, o brindar oportunidades para que los dems tomen la iniciativa y se apropien del propio proceso de aprendizaje.
Si bien estas son algunas posibles ideas, las mejores opciones saldrn de ti mismo, cuando te preguntes: Qu cambios puedo hacer en mi prctica educativa para facilitar un aprendizaje ms autnomo y participativo en mi grupo?
Conclusin: la pequea lef, una gran enseanza
La pequea lef de Vayikra nos deja una gran leccin. Nos recuerda que la verdadera grandeza radica en la humildad, que aprender requiere reconocer y abrazar nuestra ignorancia como punto de partida, y que ensear implica hacer espacio para los dems.
Como figuras educativas, tenemos el desafo de adoptar este modelo de liderazgo: no uno que se impone, sino uno que empodera.
Al asumir la humildad como principio educativo, no solo nos convertimos en mejores aprendientes y figuras educativas, sino que tambin permitimos que quienes nos rodean crezcan y brillen.
Alevai, al igual que Mosh, podamos encontrar en nuestra pequeez la verdadera grandeza.









