El desarrollo de “Hanoar Hatzioní”: la cuarta época

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Parámetros históricos que sustentan la Cuarta etapa en el desarrollo ideológico de Hanoar Hatzioni

Por: Tzvi (Quito) Hasson

Desmoronamiento de las grandes ideologías:

Los ideológicos “absolutos”, es decir, aquellos que radicalizaban con medios y caminos prometiendo un “mundo nuevo” al alcance de la mano…, aquellas grandes ideologías, que se perfilaron en el siglo 19-20 como las grandes esperanzas, a la cabeza de la cual se ubicaron grandes líderes, carismáticos, autoritarios y absolutistas – se desmoronaron, en medio de enormes desilusiones, bañadas de ríos de sangre…

El fascismo, el nazismo, el comunismo y el capitalismo – brutalizaron sus medios, a la misma medida que pregonaban sus insuperables “recetas”, para curar a la sociedad y al hombre.
Las juventudes, que en su momento fueron la base misma de estas ideologías y las adoptaron con increíbles dosis de romanticismo e inocencia – se van encerrando en un acto de desconfianza, sospechas y cuasi –desprecio – asimilando en ellos un comienzo de un nihilismo embriagador.

Agnosticismo en occidente – fundamentalismo patológico en oriente.

Luego de la segunda guerra mundial, luego de la masacre de millones, luego de la primera explosión de bombas atómicas, luego de la volcánica y zoológica acción del nazismo. Luego de la canibalística aplicación del socialismo marxista en la Unión Soviética y el mundo comunista, luego de la explosión inusitada de las ciencias y la tecnología – el hombre y con él, la humanidad entera – aparecen como ausentes en la creencia en Dios y de los mensajes supraterrenales de las religiones.

Pareciera que la metafísica religiosa, lo trascendente y lo sagrado, el deísmo, en alguna medida, las revelaciones escritas, los dogmas hubiesen sucumbido, bajo los escombros de las guerras y estarían enterradas juntos a millones de cadáveres que las ideologías absolutistas cobraron, o junto a la hecatombe de las armas atómicas. Pareciera que Dios se ausentó totalmente de tales circunstancias.
El occidente es dominado por una creciente ola de distanciamiento de las religiones, dejando, tal vez, en vida, algo del agnosticismo dubitativo.

Las creencias religiosas pasan a ser, en el mejor de los casos, parte de la vida social del hombre. Dejan de ser relevantes a la misma y pasan a ser, una superficial vestimenta de etiqueta social, irrelevante y folklórica, en el mejor de los casos.

El oriente es conquistado abruptamente, por el fundamentalismo patológico, sazonado de terrorismo y fanatismo, que aparecen hoy en día, al despertar el siglo 21, como “las campanas que suenan” en el seno del Islamismo, que se expande, con genérica proliferación, en Asia y África y llega en oleadas a Europa.

La alta tecnología y el hombre – el mundo de fin del siglo 20 y principios del 21, se dibuja preclaramente con la antinomia: alta tecnología – y hombre.
En occidente se expanden las mas modernas tecnologías y se “masifican” (recordando “la revolución de las masas” de J.O y Gasset). Entran en casi cada casa – son la TV, el teléfono y el celular, la computadora, los medios de transporte, comunicación, etc. La vida diaria se tecnifica y “salta” etapas.
Al mismo tiempo, la mitad de la humanidad… se muere de hambre, no llega a las escuelas (y por supuesto que no se acerca a las universidades), no posee todavía agua potable, ni electricidad, ni salud pública, ni medicamentos esenciales, etc.
El mundo se polariza en sus formas mas agudas y absolutas: Pobres y Ricos…y mas tarde…vivos y muertos.

En síntesis, esta etapa se caracteriza por 4 grandes (enormes, aplastantes) fuerzas antihumanas:

  • El fundamentalismo religioso
  • El capitalismo darvinista
  • Las ideologías totalitaristas
  • El nihilismo post-moderno

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