UN SENTIMIENTO INEXPLICABLE

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on email
flags hanging on roof during daytime

Por: Leonardo “Coto” Leizerovith

Hice Alia hace 13 años y siempre me hacen la misma pregunta: ¿qué me hizo decidir irme a vivir a Israel?  Una pregunta difícil cuando la respuesta no es la “básica” que hace que cualquier joven abandone su país: estudio o situación económica. Es difícil explicar que la causa principal en mi caso fue la ideología, el deseo inexplicable de construir una vida allí, en este lugar del que hablé y sobre el que eduqué durante mi infancia y adolescencia. En otras palabras, ese sentimiento de que Israel es mi lugar, un sentimiento que es muy obvio para mí, pero muy extraño para los demás.

Israel no es un país fácil y aún más con una cultura completamente diferente a la de Brasil o América Latina. Es un país difícil, con una cultura muy diferente a la que estamos acostumbrados, pero es la nuestra.

En 1950, dos años después de la anhelada independencia del estado judío, promulgaron una ley en la primer Knesset (parlamento) que es la ley del retorno. Esto no solo hace posible que los judíos emigren a Israel, sino que también fortalece la sensación de hogar para aquellos que tampoco decidieron aprovechar esta ley. Gracias a esta ley, pude hacer alia, formar mi familia, estudiar, formar una vida plena como judío.

Cada Yom Haatzmaut es un día extremadamente especial y especialmente para aquellos que decidieron convertir este país en su primer hogar. Es el día en que celebramos la existencia, nada obvio, de este país que constantemente lucha por levantarse y ser una democracia. Además, es un día muy significativo para todos los judíos en el mundo también. Un día donde todas las comunidades judías celebran de manera muy significativa la existencia de ese país como si fuera suyo, como si fuera su país natal.

Todo este sentimiento de hogar y pertenencia que tenemos y que en el día de la Independencia de Israel florece, no proviene de la nada, sino que surge por varias razones. En este texto, sin embargo, quiero resaltar una razón en particular: la Tnua. En la Tnua hablamos y educamos sobre Israel desde una edad temprana. En la Tnua, cantamos el Hatikva todos los sábados, damos innumerables peulot y majanot ubicandola en el centro de atención, en la Tnua es donde nos enseñaron a amar a Israel. Este amor inexplicable que a menudo se guarda en nuestros corazones, sale en ese día tan especial llamado Iom Haatzmaut, con una fuerza particular.

El Día de la Independencia del Estado de Israel es el día de la unión del pueblo judío, entre otras cosas, por ese sentimiento que todos tenemos y que a menudo no sabemos explicar que es el sentimiento del hogar: para algún primer hogar, para otros segundo, pero hogar al fin.

Iom Haaztamaut no es solo el día en que celebramos la Independencia y la existencia de Israel, sino también el día en que, no importa donde estemos, ese sentimiento que no sabemos cómo explicar, pero que nos completa enormemente, se renueva y fortalece.

Una vez estaba guiando a un grupo de judíos en el kotel y un turista que estaba conmigo dijo la siguiente frase: “No sé cómo explicarlo, pero aquí siento que este es mi lugar“.

Creo que esta frase resume el sentimiento de muchos judíos en este importante y feliz día que es Iom Haatzmaut.

¡Jag Sameaj y que podamos continuar fortaleciendo nuestra relación con este maravilloso país que todos podemos encontrar en Israel!

Leave a Replay

Sign up for our Newsletter

Ir al contenido
A %d blogueros les gusta esto: