Romi Morales
A lo largo de mis aos de educadora esta fecha me result un tanto lejana. Tuve el privilegio de nacer en una ciudad donde nunca me sent discriminada por ser juda, crec en un pas donde reinaba la paz y dnde el motivo de mi ali fue el deseo profundo de vivir una vida juda como norma en el hogar nacional del pueblo judo: Israel. Me fui cuando quise, porque quise. Nadie me ech.
En este sentido, conectarme con las sensaciones, emociones y sentimientos de esta fecha me resultaba muy difcil, a pesar de entender la gravedad de los trgicos hechos que ha tenido que atravesar nuestro pueblo a lo largo de toda su historia. Solo pensar en la destruccin de lo que fue el centro espiritual, cultural y nacional de nuestro pueblo y las sucesivas consecuencias (entre ellas el exilio y los constantes ataques que hemos recibido), alcanza para comprender por qu este da fue determinado por nuestros sabios como un da de duelo colectivo.
Este ao, sin embargo, mi perspectiva es un tanto diferente.
Este ao, el 7 de Tamuz (da en el que se recuerda la ruptura de las murallas que rodeaban a Jerusalem y el sitio a la ciudad lleg a su fin, dando origen al proceso de destruccin del Templo) alguien escribi: Este ao nadie tiene que explicarnos porque ayunamos cuando alguien rompe nuestras murallas. La verdad, tiene razn.
Desde el 7 de octubre de 2023, he conocido muchos sentimientos por primera vez. Los niveles de violencia ejercidos contra ciudadanos israeles y extranjeros que se encontraban en Israel, por el solo hecho de ser judos, me record las tragedias mas grandes de nuestro pueblo en el exilio. La guerra concreta y la guerra psicolgica me han enseado a (sobre)vivir en una rutina en la que los anuncios de soldados cados en guerra y das que pasan uno atrs del otro sin que podamos liberar a nuestros secuestrados, lamentablemente, son el pan de cada da. Los incendios en el norte del pas, las ciudades destruidas por los misiles que dispara la organizacin terrorista de Hezbolla desde el Lbano y las decenas de miles de desplazados que han sido alejados de sus hogares, me muestran terribles imgenes de destruccin. Hay das en los que no queda claro cmo podremos seguir adelante, cmo lograremos reconstruir todo lo que ha sido daado, como hemos de sanar las heridas de una sociedad profundamente lastimada fsica, mental y emocionalmente. Para esos das, esta Tisha veAv.
Tisha veAv es el da en el que recordamos todas las tragedias que pasamos, los dolorosos eventos que quedaron gravados en la memoria colectiva de nuestro pueblo hasta nuestros das. Generalmente se lo ve como un da oscuro. Sin embargo, si elegimos cambiar el foco y ponerlo en el despus, podremos descubrir cuanta esperanza, optimismo y fuerza hay en esta fecha.
Este da viene a recordarnos que, si bien habr momentos difciles, momentos de crisis y de dolor, existe en nosotros la capacidad de sobreponernos a las adversidades y salir fortalecidos de eso. Tisha veAv es el da que viene a recordarnos cuan resilientes somos, o en palabras de la Tnua, Tisha ve Av viene a explicarnos la relevancia de nuestro famoso Jazak ve Ematz: cuan fuertes de cuerpo (para aguantar las tormentas) y valientes en el corazn (para soar un futuro mejor y luchar por conseguirlo) fuimos, somos y seremos.
Como educadores es fundamental que, especialmente en estos das, elijamos con sabidura donde poner el foco a la hora de educar. Porque es cierto que podemos hablar desde el lugar del trauma y enfocarnos en la destruccin. Pero tambin es posible hablar de cmo dentro de las situaciones difciles, existieron personas que lograron salir adelante y como su ejemplo ayud a otros a que lo hagan tambin. Podemos elegir poner el foco en el herosmo. Podemos elegir poner el foco en el hambre de aferrarse a la vida y cmo hemos sabido como pueblo usar la creatividad para resguardarla como el valor supremo que es. Podemos hablar de la flexibilidad y capacidad de adaptacin al cambio que tiene el judasmo, elementos que sin lugar a duda aseguraron la continuidad de nuestro pueblo.
Tisha veAv, este ao para m, cobr un nuevo significado. Hoy es un recordatorio que, si bien hoy podemos estar en el ojo del huracn, s tenemos la fuerza para enfrentarlo y superarlo y, si es necesario, cuando todo pase, volver a empezar.
Jazak VeEmatz!









