SHAVUOT: MOMENTO DE DAR

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Tamar Kohan Vaisenbrut, Hanoar Hatzioni B’Paraguay

No hay festividad dentro del calendario hebreo que refleje más la experiencia del pueblo judío viviendo en su tierra que la festividad de Shavuot. Toda la aspiración de nuestro pueblo de reestablecerse en su tierra y vivir en ella como nación libre y soberana, es reflejada en este jag. Lo cierto es que heredamos una tierra y el Movimiento Sionista devolvió al pueblo su herencia. ¿Y que más sionista que el mandamiento de Shavuot de ofrecer los bikurim, los primeros frutos, según nuestros sabios, un mandamiento “sujeto a la Tierra de Israel”?

En Shavuot también recordamos y celebramos que Di-s entrego la Torá al pueblo judío en el Monte Sinaí hace más de 3300 años. Desde entonces, cada nuevo año, en la festividad de Shavuot, renovamos nuestra aceptación de la Torá. Este acontecimiento espiritual tocó la esencia misma del alma judía por toda la eternidad. Nuestros sabios lo compararon con una boda entre Di-s y el pueblo judío. Shavuot se asocia también con la palabra «juramento», porque en este día Di-s nos juró eterna devoción y nosotros le prometimos eterna lealtad.

La visión judía de Hanoar Hatzioni fortalece la aspiración a crear una sociedad más justa y poseedora de valores como solidaridad, responsabilidad por el prójimo e integridad, entre otros. De ahí que, en el Ken Nitzanim de Paraguay, vemos a la festividad de Shavuot como una oportunidad única y particular de utilizar estos valores y ponerlos en práctica en lo cotidiano.

En nuestro Ken, como parte de nuestros festejos de este Jag, tenemos por costumbre pedir a todos los janijim alimentos no perecederos para armar con ellos canastas que, posteriormente, serán llevadas por la kvutza más grande (y junto con el tzevet) a un hogar de niños como donaciones. Además, y más importante aún, nuestros janijim y madrijim, luego se quedan a jugar con los niños, alegrándoles así un poco más su día.

Luego de haber visto los increíbles frutos que brinda la acción de “dar” de uno al Otro, pensar en el prójimo y especialmente, en el que está en una situación más frágil que la nuestra, es que decidimos ampliar nuestro proyecto: En el futuro, esperamos incluir a todos los padres y janijim en una actividad voluntaria para aumentar la participación de nuestra kehila en hogares de niños y ancianos, donando y alegrando a los que más lo necesitan.

Reafirmando nuestro compromiso con la Tora, es nuestro deber asumir responsabilidad para que nuestras tradiciones, valores y enseñanzas no queden en el olvido y sigamos siendo un pueblo milenario. Con este pensamiento, como javerim de Hanoar Hatzioni, dejamos nuestro legado en la vida de nuestros janijim aspirando a construir juntos un mundo mejor.
Jag Sameaj!

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