LOS ARBAAT HAMINIM EN EL HANOAR HATZIONI

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Por: Talia Gabriel, Rosh Jinuj Hanoar Hatzioni B’Costa Rica

Una de las mitzvot más importantes de la festividad de Sucot es los Aarbat Haminim, las
cuatro especies. El Etrog (fruta cítrica), el Lulav (rama de la palmera), el Hadas (ramas de
mirto), y la Aravá (ramas del sauce), cuyas características físicas los diferencian, tienen un
gran simbolismo que podemos trasladar al marco tnuatí.

Una de las varias interpretaciones de los Aarbat Haminim, habla sobre los tipos de
personas que existen dentro del pueblo judío, asociado al olor y el gusto de cada especie. El
Etrog, que tiene gusto y olor, simboliza aquellos que estudian la Torá y hacen buenas
acciones. El Lulav, que tiene sabor, pero no aroma, representa aquel que estudia Torá, pero
carece de buenas acciones. El Hadas, que tiene olor, pero no sabor, alude a aquellos que
hacen buenas acciones, pero no estudian Torá. Y por último, la Aravá, sin olor ni gusto,
representa a los que no estudian Torá y tampoco hacen buenas acciones. De los Aarbat
Haminim debemos rescatar que cada uno viene de diferentes orígenes, tiene distintos
atributos y cumple un rol específico en la naturaleza. Al juntar los cuatro, obtenemos una
combinación de cualidades que benefician a la totalidad del grupo.

Lo mismo aplica en la Tnua, venimos de realidades distintas, nos identificamos con
diferentes ideas y cada uno aporta sus capacidades. Por ello buscamos ser un marco
pluralista que desarrolle las fortalezas de cada javer, le permita construir sus propias
opiniones y se sienta seguro en su proceso de crecimiento. Y tanto o más importante,
aspiramos al respeto y la tolerancia al prójimo, valores claros y esenciales de nuestro ADN
tnuatí. Que exista un sentido de comunidad donde todos sean importantes, expresen sus
creencias y posturas y creen nuevas experiencias acompañados por todos aquellos que
comparten ideales y objetivos.

Tomemos este jag Sucot como momento de reflexión. Preguntémonos si realmente
estamos generando un espacio de inclusión y diversidad, si nuestros javerim trabajan por
mantener un ambiente sano donde todos estén en constante aprendizaje. Si no es así,
tomemos acción, rectifiquemos y asumamos los principios de nuestro Darkenu.

Nos invito a que seamos una Tnua llena de Arbaat Haminim, donde cada quien pueda
realizarse personalmente, y juntos formemos una fuerza construida de las diferencias.

¡Jag Sameaj y Jazak Ve’ematz!

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